domingo, enero 15, 2012

... Por lo mismo, creemos que la represión a los Qom; la aprobación de una innecesaria y descomunal Ley Antiterrorista; la aprobación del uso del cianuro en la explotación minera; la muerte de Mariano Ferreyra; la represión a los trabajadores de Kraft, Hospital Francés o Santa Cruz; la acumulación de tierras en manos de los sectores concentrados (y la consiguiente violencia contra los sectores desposeídos que reclamaban por vivienda digna, en el Parque Indoamericano, Salta o Jujuy); o la persecución a la izquierda sindical no son una suma de errores, azares y asignaturas pendientes; ni tampoco una conspiración del demonio.
































OPINIÓN EN EL DIARIO TIEMPO ARGENTINO:
OPINIÓN

“No se trata de negar lo bueno, sino de ver las desigualdades y las injusticias”

Publicado el 15 de Enero de 2012


 

El grupo Plataforma reúne a personas vinculadas con la academia y el ámbito de la cultura, preocupados por los Derechos Humanos de ayer y de hoy. El grupo incluye a muchos militantes que no sólo han denunciado o sufrido la dictadura del Proceso, sino que han seguido trabajando, en democracia, en los juicios de responsabilidad, o en la asistencia a víctimas de la dictadura. Lo mismo en relación con las violaciones de derechos actuales: el grupo incluye a miembros de colectivos que no sólo han denunciado los crímenes del Indoamericano, sino que han seguido asistiendo, jurídica o terapéuticamente, a las víctimas de la violencia estatal; activistas que no sólo han manifestado su desacuerdo con la Ley Antiterrorista, sino que militan activamente para su derogación; gente que no sólo ha dicho, alguna vez, que estaba en desacuerdo con la minería a cielo abierto, sino que participa en movimientos sociales en Mendoza, San Juan, La Rioja o Catamarca, para poner fin a un uso injusto de recursos que son de todos, o para hacer aprobar una ley nacional de glaciares.
En tal sentido, no sentimos que nuestro grupo pueda ser acusado de “denuncialista”. Más bien lo contrario, entendemos que Plataforma convoca a personas comprometidas públicamente con los Derechos Humanos, tanto en la academia, como en el trabajo o la calle. Más que denunciar lo que consideramos inaceptable, muchos de nosotros hemos trabajado por programas de reforma concretos, tanto como por la derogación de lo que consideramos contrario a derecho.
¿Se trata -como dirían algunos- de que no podemos mirar nada de lo positivo que ha hecho el gobierno? La respuesta es claramente negativa ya que, en los hechos, muchos de nosotros venimos tomado partido activamente, y desde hace décadas, en defensa de una ley de medios más democrática; un ingreso universal incondicional; o a favor del matrimonio igualitario. Es decir, trabajamos siempre por las medidas en las que creemos, ya sea bajo este u otros gobiernos; y no sentimos, por tanto, la necesidad de santiguarnos frente al poder de turno antes de hacerle una crítica.
¿Se trata, en verdad, de que criticamos al gobierno porque creemos que el poder a criticar es sólo el poder político, sin prestarle atención al lugar que ocupan los grandes grupos económicos? En absoluto: criticamos a ambos y, sobre todo, a la inaceptable alianza que ha tejido el actual gobierno con muchos grandes grupos económicos, ya sea para la explotación irracional de recursos mineros; ya sea para la explotación económica de los tercerizados ferroviarios; ya sea para la apropiación de la renta petrolera; ya sea para la construcción de un nuevo polo de poder comunicacional. Se trata de alianzas que ni hoy ni en el futuro pretenden servir al bienestar general, sino que parecen encontrarse simplemente al servicio de sus propios gerentes.
¿Ocurre, entonces, que miramos al gobierno como “un todo nefasto” que sólo produce resultados nefastos? En absoluto. Se trata, simplemente, de que pretendemos no dejar de reconocer lo que es obvio. Ante todo, que a los asesinatos hay que llamarlos asesinatos, inflación a la inflación, ajuste al ajuste y represión a la represión. Por lo mismo, creemos que la represión a los Qom; la aprobación de una innecesaria y descomunal Ley Antiterrorista; la aprobación del uso del cianuro en la explotación minera; la muerte de Mariano Ferreyra; la represión a los trabajadores de Kraft, Hospital Francés o Santa Cruz; la acumulación de tierras en manos de los sectores concentrados (y la consiguiente violencia contra los sectores desposeídos que reclamaban por vivienda digna, en el Parque Indoamericano, Salta o Jujuy); o la persecución a la izquierda sindical no son una suma de errores, azares y asignaturas pendientes; ni tampoco una conspiración del demonio. Se trata, simplemente, de resultados previsibles de una serie de alianzas que marcan al gobierno desde sus primeros días y que no prometen más justicia social sino lo contrario. No se trata de negar lo bueno que se ha hecho, sino de no dejar de ver los aspectos estructurales de las desigualdades e injusticias que padecemos.<

Roberto Gargarella es profesor universitario de derecho constitucional e integrante del espacio Plataforma 2012.




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